The Faculty Experience Retribution

22feb/130

Crusader Kings II Review

Publicado por Luis

Now that Steam for Linux is avalaible and my wallet has started to suffer, I will probably review some games as I play them. The plan, of course, is to become unpolitely rich. I already owned many games now avalaible through Steam, bought in some Humble Bundle or another.

That wasn't the case with Crusader Kings II. When I first saw it in Steam's Linux section I knew I would bought it. I tried to resist, but, in the end, couldn't. Why was that? Well, it seemed to be clone of Medieval: Total War, which I loved as a kid/teenager/something.

But Manu said: "Beware, for it shall not let you play the battles!". But that, my hateful friends, is why I love Crusader Kings II. Battles in "simulation", "tactical" or whatever was called in Medieval: Total War were unwinnable, long, and although graphically beatiful, a unnecessary hindrance to the game's biggest asset: the map. You spent several hours moving infantrymen and calvary for what? The first few times was interesting. As war scalated across Europe, if you played every battle then a campaing would have taken ages. And I wanted my conquest now.

And Crusader Kings II gives me conquest NOW. And better. Because having no pretense of letting you command your troops directly, it does the feudal-strategy thing much better. You cannot just train units. You have to raise your banners (ala Rob Stark OMG!) But if your vassals don't like you, they won't! or just make available a few troops.

Also, you cannot go trying to conquer all of Europe just because. You need a claim. Claims can be de iure, or fabricated, or a holy war, or something, so you need to actually use court members to create false claims, and order your little whelps to marry someome you want to steal his lands from.

You can grant titles and revoke them. Change laws. Vassals will desire the lands of their neigbours. They will revolt. And eventually they will win. And you will became their vassal, but don't worry because isn't the end! Wait, increase your levies' size and then, when they are fighting far away, revolt and usurp their titles!

A very nice game indeed!

24ene/130

Ese momento de año

Publicado por Luis

Ese momento del año en que la nada se manifiesta y te pide que actúes. Pero, ¿para qué? ¿qué sentido tiene?

28dic/11Off

Vuelta a la vida -parte 1-

Publicado por Mario

Hay un erial gris que se extiende desde el paso de Roruru, en las Montañas del Ronquido hasta el Bosque de las Zarzas. Es un desierto gris cubierto de un polvo muy fino movido por el viento aullante, ceniza en realidad, que se eleva en densas nubes que jamás dejan pasar el sol. No existe motivo alguno por el que ningún hombre haya querido cruzarlo en cien años, pues la muerte que asola esta tierra se extiende más allá de las montañas, hacia los valles del norte, donde ya no queda nada.

Sin embargo hace mucho tiempo, muy al sur se construyó una vez un formidable camino que cruzaba una extensa llanura cubierta de pastos y bosques. Una senda de piedra anaranjada que se iluminaba y brillaba con la luz del sol al alba y al ocaso. Una vía de peregrinaje y comercio, esplendorosa, bulliciosa y plagada de viajeros durante todas las épocas del año. Pero eso fue hace mucho tiempo, mucho antes de la Guerra del Ocaso. Ahora solo las caravanas anuales, los salteadores que las acechan y los mensajeros imperiales usan ya el camino.

De las miríadas de posadas, casas de queda, establos de refresco y torres de guarnición que bordeaban el hermoso camino sólo quedan unas pocas y ruinosas construcciones en pie, y un puñado de ellas está aun en uso. Los Trece de Shuikan hacen noche en una de estas posadas olvidadas, esperando una presa que no llega.

El posadero sale por la puerta trasera de la cocina con los restos de la cena y pedazos de pan duro para echárselos a los cerdos. Sobre la puerta delantera, cuelga y enciende un farol de hierro y mira pensativo hacia las montañas más allá del erial. Nunca, en toda su vida, ha visto llover sobre el erial. A veces un nubarrón despistado se desvía del bosque de las zarzas para mojar la tierra sucia de ceniza al sur del camino, y en alguna ocasión ha llegado a mojarse su posada. Siempre nubes desde el sur. Pero una tormenta se desató hace días sobre las montañas del norte y se ha estado acercando lentamente desde entonces. - Puede que esta noche se mojen los huéspedes. Una sonrisa eleva la comisura de los labios del viejo. Un destello y el tañido de un trueno atraen de nuevo su atención a las nubes de tormenta, salteadas de extraños resplandores, y la sonrisa desaparece. El viento se levanta arrastrando polvo y cenizas, trayendo consigo el olor de la lluvia y la tierra mojada. El anciano entierra la cabeza entre los hombros buscando algo de abrigo entre las solapas de su chaqueta y se resguarda dentro cerrando la puerta tras de sí.

De entre el polvo y la lluvia se entrevén las siluetas de dos hombres que se acercan a la posada. La tormenta ruge a sus espaldas.

Dos pares de botas se arrastran por el porche de madera gastada de la taberna. Mientras el sonido de las pisadas se acerca lentamente a la puerta, las miradas de los salteadores pasan progresivamente del posadero a sus compañeros, a sus armas y finalmente buscan los ojos de su líder, Shuikan. Con un leve gesto de asentimiento, todos sus hombres se levantan silenciosamente de la mesa que ocupan, cerca de la chimenea, y se distribuyen por la posada, dejando un paso libre desde la puerta hasta la barra.

Dos hombres se apoyan el uno en el otro en el umbral de la puerta. Un anciano de pelo cano se encorva bajo el peso de su compañero, oculta el rostro bajo las sombras de su capucha, los ojos del otro están cubiertos por una venda ensangrentada. Están salpicados de polvo, barro y churretes de cenizas, pero sus ropas son de buena calidad, así como sus armas. El joven ciego levanta el rostro del suelo y lo gira hacia los hombres de Shuikan, el anciano le aprieta el codo y andan los pocos pasos que los separan de la barra y el posadero.

Debajo de la capucha del viejo unos ojos destellan con un brillo acerado. Quieren comida y hospedaje. El posadero mira a Shuikan conteniendo el aliento y este niega con un gesto apenas perceptible. La cocina está cerrada ya hasta mañana y no quedan habitaciones libres. El ciego suspira, se gira dando la espalda al posadero, apoya los codos en la barra e inclina su rostro hacia el techo. El hombre de la capucha se yergue. Es más alto de lo que lo que los hombres esperaban y algo en su postura hace que se pongan en tensión. Cambia su bastón de mano, rebusca bajo su capa provocando un tintineo y saca una brillante moneda de oro que aprieta sobre la barra. Los ojos del posadero se abren como platos. Los ojos de Shuikan también. La punta de la vaina de la espada del ciego asoma por entre los pliegues de su capa.

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27dic/11Off

El origen de todo

Publicado por Mario

“La magia impregna el mundo, a todo y a todos, pero solo algunos elegidos son capaces de percibirla, de usarla o de comprenderla. Se puede aprender mucho si se sabe escuchar, pues es la fuerza creadora primigenia.”

Extracto del códice “El Origen de Todo”, Libro I

Hay una razón poderosa por la que los pocos magos que salpican la historia con sus nombres, hayan sido siempre hombres experimentados, maduros y sabios, ancianos incluso antes siquiera de que vieran el sol mas allá de las puertas de la fortaleza-monasterio de Kel-Teral Mosh. Hombres consumidos en el conocimiento y el dominio del poder que llevaban dentro. Hombres que han sacrificado su juventud, sus aspiraciones, que han desterrado el amor y el odio de sus corazones para obtener el control necesario sobre el formidable don que se les ha otorgado. El poder se obtiene del estudio y la perseverancia. La vida de un mago es sacrificio.

Eso decían mis tutores.

La verdad es que la fortaleza de Kel-Teral Mosh no era más que una prisión donde padres, asustados por unos poderes que no entendían, abandonaban a sus hijos en manos de unos viejos de ojos llorosos y piel apergaminada ansiosos de poder, con la conciencia limpia, diciéndose que ahí tendrían una vida mejor. Que ahí era donde debían estar.

A los once años, tenía tantos sellos de contención escritos sobre mi piel, que sólo los magos de más alto nivel podían instruirme en el uso y control de mi poder, porque anulaba las habilidades de los más débiles que se encontraran a mi alrededor.

Cuando con quince años, en vez de recitar las palabras de los verdaderos nombres de los elementos de la naturaleza, salmodié lleno de orgullo una composición de mi propia invención en la antigua lengua rúnica con la se creó el mundo, una oración para combinar todos elementos en uno solo, mis tutores me redujeron activando todos mis sellos a la vez, drenando todo mi poder y dejándome inconsciente durante tres días.

No fue buena idea sellarme, ni fue buena idea aislarme en una celda con las paredes cubiertas de escrituras rúnicas finamente dibujadas con mi propia sangre. Tampoco fue una gran idea dejarme allí  durante días, semanas y meses memorizando sus formas y sus símbolos, esperando en vano que mi poder menguara y se hiciera más manejable. Ni lo fue aleccionarme sobre mis deberes y responsabilidades hacia el gremio que me mantenía preso, mientras los doce jerarcas de la Orden me cubrían de ligaduras y juramentos. Juramentos para obedecer, juramentos para controlar, juramentos para no tener que temerme.

Aprendí que a lo que, por encima de todas las cosas temen los magos, es al poder que tanto adoran. Temen que se desate, temen que los envuelva y los devore, y sean consumidos. Me temían a mí.

Cuando al fin abandoné los muros de Kel-Teral Mosh y crucé por segunda vez en veinte años los arcos de piedra milenaria de las puertas de la fortaleza, me aseguré de que nadie más las cruzara, jamás.

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13dic/110

El último Caminante

Publicado por Manu

Pocos se han aventurado más allá del Río Sangrante, menos lo han navegado y han alcanzado su nacimiento en la Montaña del Drago, pero sólo uno osó descender la montaña hacia el Bosque de la Noche Eterna, hogar de los Caminantes de las Sombras.

Aunque compartían muchos rasgos en común con los hombres de las Doce Ciudades, los Caminantes eran más altos, su piel más pálida y sus ojos negros, completamente negros, como dos joyas de obsidiana pulida. Vivían según un antiguo sistema de casas matriarcales, en las que los hermanos se enfrentaban entre sí para librar a su linaje de la sangre más débil.

Cuando una guerra asolaba el mundo, los Caminantes siempre participaban en ella. Les daba igual el bando, los ideales, los pueblos oprimidos o los lamentos de los moribundos. Las casas competían entre sí en una orgía de sangre, muerte y destrucción que servía para erigir a la nueva Samara, la matriarca que regiría sobre las demás casas hasta la próxima guerra.

Y fue en los albores de una guerra no vaticinada cuando el primer hombre llegó al Bosque de la Noche Eterna y, de algún modo, logró unir a todas las casas bajo su mando. El hombre sometió al mundo y los Caminantes obtuvieron dos cosas, la sangre de millares de víctimas en sus manos y la traición que los convertiría en poco más que leyendas durante los años venideros.

Hay una leyenda en concreto que se repite más que ninguna otra, una que se escucha al calor del fuego de las posadas de los más apartados caminos y que cuenta que no todos los Caminantes fueron asesinados, que uno de ellos consiguió escapar. En general, las leyendas cambian en función de quién las narra pero, lo más preocupante de esta, es que aunque todas relatan hechos distintos, hay algo en lo que siempre coinciden.

En que su nombre es Dante.

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26nov/110

El comienzo

Publicado por Manu

Cien años han pasado desde La Guerra del Ocaso. Desde el día que en la oscuridad engullese al mundo y lo cambiara para siempre. Y durante todo ese tiempo, en el Valle del Silencio, donde se libró la última batalla, las estatuas de dos antiguos guerreros han permanecido olvidadas sobre una loma de yerma roca negra. Pero hoy se cumplen cien años desde aquel día y el hechizo se rompe, las estatuas comienzan a deshacerse en rios de arena que fluyen desde la cabeza a los pies, dejando paso a lo que una vez fuera carne. Un vendaval se levanta y acelera el proceso, erosionando la roca que envuelve sus cuerpos, como si el mismo valle intentase liberarlos de su prisión centenaria.

Uno, de pelo cano, cae de rodillas jadeando, con temblor en las manos, intenta ponerse de pie, erguirse, pero es inútil, le fallan las fuerzas. Unos violentos calambres azotan su cuerpo, provocándole terribles convulsiones, flagelando sus extremidades, retorciéndolo de dolor.

El otro grita, lanza un aullido de tormento desgarrador, pero lo que sufre no es su cuerpo sino su alma. Cien años ha estado despierto dentro de la roca, cien años luchando contra el demonio que habita en su interior. Su espíritu está roto desde hace mucho tiempo, como un espejo que se fragmentara en mil pedazos y cada uno de estos reflejara una dolorosa imagen de su pasado. Y sin embargo, su alarido continua, creando ecos fantasmales en el valle, llenando el silencio que le rodea.

Zakk, sobreponiéndose a su aflicción durante un instante, se levanta, se arranca un trozo de túnica, hace sangrar uno de sus dedos de un mordisco y murmura palabras en la lengua de la magia mientras dibuja antiguas runas en el retal. - Lo siento amigo, pero era la única manera - Susurra mientras envuelve los ojos llameantes del desconocido que permanece de pie a su lado, todavía gritando, con el improvisado vendaje nacido de sus vestiduras.

Cuando los ojos de Malcom se cubren, la noche cae sobre su alma, silenciándolo y haciéndole caer de bruces, inconsciente. Zakk se sienta a su lado, primero observa a su compañero con una mezcla de culpabilidad e indiferencia y luego mira hacia el cielo pero no ve absolutamente nada, las nubes lo cubren por completo. Es de noche y está empezando a llover.

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17nov/110

La leyenda de Ilianna

Publicado por Manu

El ruido del agua cayendo sobre el dirigible era ensordecedor. Llevábamos casi un xiǎoshí atravesando El lamento de Ilianna, una inmensa cortina ascendente de agua de más de mil lǐ de profundidad que servía a la vez de muralla y barrotes a Tohan, La ciudad de los cinco anillos.

Fue entones cuando contemplé la ciudad por primera vez, al salir de la catarata que subía al cielo, y entendí el por qué de su nombre. Cinco descomunales anillos se hallaban suspendidos sobre una ensenada, cada uno de ellos sujetos por cinco gigantescas cadenas ancladas en cinco titánicos espolones como garras de una abominable criatura que emergiese de las ignotas profundidades para atrapar la ciudad y sumirla en la oscuridad. Y aún así, Tohan no era nada comparada con su corazón, su alma y su razón de ser. No era nada al lado de Ilianna, un tifón que subía desde la ensenada y atravesaba el centro de todos los anillos, retorciéndose a una velocidad inimaginable mientras producía, como si de un lamento se tratase, un ruido atronador.

Cuenta la leyenda que Ilianna vio una estrella atrapada en el fondo de las aguas de la ensenada. Descorazonada al ver así a una de sus hermanas, Ilianna bajó de los cielos para socorrerla pero todo era un engaño, cuando tocó la superficie, las aguas se arremolinaron en torno a ella e intentaron sumergirla en los abismos. Ilianna era fuerte, pero no lo bastante para vencer al ánima de la ensenada, intentó volver al cielo pero, de las oscuras profundidades de la bahía, surgió una garra de piedra que lanzó una catarata hacia el firmamento. La catarata atrapó a Ilianna e intentó arrastrarla de nuevo al fondo pero Ilianna se resistió. Luchó con todas sus fuerzas y descubrió que, aunque ella no era lo bastante fuerte para vencer al ánima, el ánima tampoco podía someterla a ella.

Y allí quedo suspendida, a un palmo del cielo, condenada a contemplar lo que otrora fuera su hogar mientras se bate en una lucha eterna contra las aguas de la ensenada. Mientras su hermanas lloran al contemplar su sino.

Mientras lloran por Ilianna.

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10nov/113

Golden Moon

Publicado por Luis

When you looked up, to the sky, what you saw was only usual if you had lived in the colony for a few years at least.

New colonists were utterly surprised, as looking from the orbital station couldn't possible give you an idea of what you where about to see when you touched ground. It was so amazing that every new person arriving to the planet talked about it for months, boring the other colonists to death.

The reason was, of course, the golden moon that could be seen at all times from the mining facilities on the surface of the planet. Actually, it wasn't golden at all, but seeing it through the methane filled athmosphere of Rigel VII, combined with the spectral composition of the moon's material, created the effect of being watching a huge chunk of gold.

Many, in their cups, had tried to mine the moon for gold, receiving for their effort only a vast amount of unvaluable rock.

But for lovers and other fools, it was made of pure gold.

10nov/110

Volvemos a la vida (nuevamente)

Publicado por Manu

Volvemos con una imagen más simplista y menos oscura (que a Luis le daba grima y por eso no escribía -o eso dice-). Volvemos en una época de boyante creatividad así que creo que puedo augurar inenarrables e innominables relatos, imágenes y demás frutos de la imaginación.

Sea como fuere, el barco parte nuevamente. Aye-aye!